Personal de la fiscalía en  homicidios, policías municipales adscritos a Canoa, y peritos, logran rescatar el cuerpo.  Arriesgaron el físico, ascendieron sin equipo, ni ropas especiales, y entre la lluvia, lodo, frío y niebla, bajaron cargando el cadáver.

Ricardo Marín A.

 

Más de diez horas de trabajo por parte de personal de la fiscalía de homicidios de la Procuraduría General de Justicia del Estado, de peritos y elementos de la policía municipal de San Miguel Canoa, fueron necesarias para rescatar el cuerpo sin vida de un hombre en estado de putrefacción que fue hallado dentro de una choza en la Malintzi, en la zona de El Arenal, a poca distancia de la cima de la montaña.

Este sábado por la mañana un hombre de San Miguel Canoa, fue a buscar hongos a la Malintzi, al llegar a la zona conocida como El Arenal, del lado poblano, notó que un olor fétido salía de una choza. Al asomarse a ver de qué se trataba, se llevó un tremendo susto, ya que vio un cuerpo sin vida del cual brotaban larvas de su boca.

Olvidándose de los hongos, el hombre bajó de la montaña y llegó hasta la comandancia de policía de Canoa, en donde avisó del hallazgo. Los uniformados reportaron lo anterior al agente del Ministerio Público Especializado en Homicidios, Jorge Antonio Hernández Sucilla, quien llegó hasta esa junta auxiliar con los agentes ministeriales y personal de peritos.

Al enterarse que sus vehículos – Jettas y la unidad forense – no podrían acceder a la montaña, los uniformados de Canoa, en un trabajo coordinado, ofrecieron llevar al personal de la fiscalía de homicidios hasta la montaña. Así se cercaron lo más que pudieron a la zona de El Arenal.

Pero para acceder hasta donde estaba el cuerpo, fue necesario caminar por más de tres horas, luego en el lugar realizar las diligencias del levantamiento y recolección de indicios, y posteriormente cargar el cuerpo putrefacto hasta el lugar en que habían dejado estacionadas las camionetas municipales.

Todo lo anterior se dice de manera muy fácil, pero acceder de las camionetas a la zona donde estaba el cuerpo, significaron tres horas de ida y tres más de regreso, todo ello en la adversidad de la montaña, con bajas temperaturas, niebla, lluvia, lodo y maleza. Cabe destacar que el Ministerio Público, policías municipales, peritos y ministeriales, descendieron completamente mojados, y enlodados.

Una vez con el cuerpo del occiso en la camioneta, se dirigieron hasta Canoa, y ahí en la presidencia, pasaron el cuerpo del desconocido número 90, a la unidad Forense, para así llevarlo hasta el anfiteatro de la ciudad. Todo el proceso desde el momento en que reciben el reporte del hallazgo del cadáver, hasta su levantamiento y arribo al anfiteatro tardó más de 10 horas, sin contar el tiempo de la necropsia.

Todo lo anterior correspondiente al deceso de este hombre quedó asentado en la constancia de hechos 351/2012 de la Agencia Especializada en Homicidios. Es de resaltar todo el trabajo de los que participaron en las diligencias, ya que sin equipo, ni ropas especiales, ascendieron y realizaron un rescate en alta montaña, arriesgando su integridad física.